dudas formidables

GRACIAS, ICH

Por doubty - 4 de Marzo, 2006, 11:26, Categoría: dudas formidables

Ahora, después de una precaria asamblea de refundación del tinglao, puedo confesarlo sin temor: no sé qué habría hecho si en mis momentos más bajos no hubiera aparecido, como un deus ex machina, mi ciberamiga ich dándome ese empujón que tanta falta me hacía. Ahora, creo que lo que corresponde hacer es darle una contestación. Así que allá voy.

En primer lugar, te agradezco enormemente tus palabras de aliento y tu apoyo. Parece mentira que tenga que ser una (hasta entonces) desconocida la que tenga que venir a alumbrar mis dubitativas penumbras, cuando uno tiene a un ilustre tutor que se lo ha leído (casi) todo y sabe de (casi) cualquier cosa. Claro que, como le dejamos bien clarito el otro día, lo que sucede es que ni a El Pata ni a mí nos resulta fácil separar el lado "académico-intelectual" del lado "emotivo-afectivo". Vamos, que necesitamos sentirnos queridos para poder florecer en esta selva. Y a mí, cuando me dan la callada por respuesta o me da la impresión de que me evitan, me entra un mal rollo muy poco rentable desde el punto de vista intelectual. Aquí tu respuesta (la primera, por cierto, y la más lúcida, sensata y comprometida a que dio lugar mi desesperado grito de socorro) fue fundamental para sentir que no estoy solo en la galaxia.

En segundo lugar, te debo otro agradecimiento por las lecturas que me recomendaste. Como ya te dije, el libro de Maite Larrauri me pareció fascinante, especialmente en la sección final, cuando se analiza la diferencia establecida por Foucault entre la verdad-experiencia y la verdad-constatación. Totalmente de acuerdo con el ilustrísimo calvo. Lo que corresponde, creo, es revelar el juego de verdad que está detrás de las estrategias de saber/poder (los juegos de lenguaje, como dice Wittgenstein, que es otro de esos autores imprescindibles a los que no he (todavía) leído)[1]. Vivimos bajo el imperio de un juego de verdad específico, consagrado en el saber científico-técnico, que ha colonizado el logos con sus planteamientos: primacía del principio de no contradicción, imperio de la verdad-constatación, atención a lo que el discurso dice, concepción del lenguaje como espejo de la realidad (aquí me tendría que leer a mi amigo Rorty, que está esperándome en la estantería). Por eso, porque vivimos dentro de este discurso, nos resulta tan difícil pensar en otra forma de decir la verdad (pienso en Foucault, y en su insistencia en la dificultad de pensar en los fundamentos de una episteme desde dentro, por la imposibilidad de salirse del marco conceptual e interpretativo que impone). Yo, modestamente, creo sin embargo que sí que hay "escapatorias". Lo que tengo son sólo intuiciones, pero me da la impresión de sí hay algunas posibilidades de imaginar otros mundos "pensables" y "posibles". Quiero pensar que esto para mí no es únicamente un capricho intelectual o un divertimento a tiempo parcial[2]. Lo digo porque sufrí en mis propias carnes la apasionante tortura de estudiar Física, de donde viene mi edípica relación de amor-odio con las Ciencias, y donde al mismo tiempo me sentí completamente seducido por las teorías matemáticas sobre la materia y asfixiado por la imposibilidad de imaginar otro escenario más libre en el que habitar. Pero iba a contarte algunas de mis intuiciones, de las "ventanas" por las que creo que puede correr el aire. Pienso en el arte, en el lenguaje salvaje y prístino de la creación poética con su latido irracional, en su pura sugerencia. Pienso en la pintura o en la escultura contemporáneas, en la música, en todas esas manifestaciones que tantas veces se me escapan y que apenas comprendo, pero en las que me parece atisbar otra verdad radiante, radicalmente distinta de la verdad científica, pero profundamente verdadera.

En tercer lugar, quisiera comentar algunas de las lecturas que mencionas en tu último comentario. También yo he leído las "Municiones para disidentes" de Tomás Ibáñez, que me pareció un libro magnífico. De ahí viene mi interés por lo que el pensamiento de Foucault pueda aportar a la Sociología de la Ciencia. De ahí también vino en parte mi interés por la teoría actor-red, a la que luego me he ido acercando en sus textos, y sobre la que tal vez podamos hablar despacio algún día. Por lo que se refiere a Castoriadis, he leído únicamente el libro "Los dominios del hombre" , que está en Gedisa y que es una recopilación de algunos artículos. Coincido plenamente contigo en tu interpretación de la ciencia y de la técnica como fuente de heteronomía. Pero lo que no tengo claro es la concepción que tiene Castoriadis de esa sociedad autónoma a la que aspira. ¿Cuál es el sujeto de la emancipación? ¿Se trata de una subjetividad trascendente, de un individuo puro y transparente que se autoconstituye en libertad? La falacia de un sujeto trascendente que se autoconstituye queda claramente invalidada al leer a Foucault, y las dificultades implícitas en el concepto de sociedad autónoma autoconstituyente están puestas bien de manifiesto en los textos de Latour. En "Reassembling the Social", por ejemplo, hace mención en un par de notas a pie de página a este asunto, y lo que viene a denunciar es que por muy "autónoma" y "autoconstituyente" que se considere a esta sociedad, Castoriadis parte de una especie de mito fundador (algo así como un nuevo "contrato social") sin preocuparse de las complejidades que constituyen lo social en una red de asociaciones conflictuales, que es precisamente lo que estudia la teoría actor-red. Aquí tienes un buen muestrario de esas legendarias incertidumbres que me hacen justamente merecedor de mi nick "doubty".

En cuarto lugar, quisiera aprovechar la ocasión para comentarte algunos de los textos sobre sociología de la ciencia que más me han gustado. Supongo que conocerás los textos de Bloor (Conocimiento e imaginario social), de Woolgar (Ciencia, abriendo la caja negra) y de Latour-Woolgar (La vida en el laboratorio). Pero no sé si habrás leído el texto de Emmánuel Lizcano "Imaginario colectivo y creación matemática", que es una suerte de arqueología de la creación matemática, y estudia de un modo fascinante cómo los números negativos que resultaban literalmente imposibles de pensar y de decir en la Grecia clásica, surgen sin embargo de forma natural en la matemática China por los supuestos conceptuales básicos de su sistema de conocimiento Un libro verdaderamente fascinante, que te recomiendo encarecidamente si no lo conoces, así como todo lo que Lizcano tiene colgado en la red. Resultan, a mi juicio, especialmente brillantes sus textos sobre metáfora y conocimiento. Lizcano fue mi profesor de sociología del conocimiento cuando estudiaba en la UNED, y él es en gran medida el culpable de mis barullos sociológicos, desde que le conocí en un curso de verano que impartió en Mérida, allá por 1995, y donde tuve ocasión de conocer a muchos de los  "primeros espadas" en este campo (incluido Nettizen en persona).

Y, last but not least, en quinto lugar me gustaría confesarte mi curiosidad sobre lo que tú estás haciendo ahora mismo. Leyendo lo que lees, y teniendo en cuenta tus comentarios, creo que tu campo de investigación no puede estar muy alejado de mis intereses actuales. Me encantaría saber algo más sobre tu actividad, tus lecturas, tus inquietudes… y tus dudas, claro, que seguro que también las tienes. Te propongo, por tanto, compartir incertidumbres.

Y… ¿quién sabe? Tal vez después de la sesión de psicodrama que tuvimos el otro día, hasta nos hagan algún comentario mis compis de blog, o hasta algún insólito visitante del espacio exterior. Algo de magia sí que hay en todo esto, ¿no te parece?



[1] Esto de los paréntesis dentro de los paréntesis es un poco un juego y un guiño a Ric y a su teatrera familia. Si él no se anima a explicártelo en un comentario, te prometo que un día de estos te lo cuento despacito.

[2] Este es uno de mis temas de conversación favoritos con Píter, ilustrísimo amigote y socio fundador del Círculo de Madrid, quien respetando mi interés por la Sociología de la Ciencia no deja por ello de recordarme que las preocupaciones que me inquietan son (al menos vistas desde la realidad latinoamericana que él conoce de primera mano) poco más que un entretenimiento de lujo para la clase académica del mundo rico.

Cenando con Ric y Rac

Por doubty - 9 de Octubre, 2005, 20:41, Categoría: dudas formidables

Fantástica conversación con Ric y Rac ayer. Y eso que eran las tantas de la madrugada (horas en las que yo me convierto indefectiblemente en calabaza), y además me encontraba haciendo la dificilísima digestión de los celebérrimos espaguetis a la carbonara que tanto le gustan a nuestro querido Ric.
Bueno, pues el caso es que el incauto de Ric siempre me saca el asuntillo de la Sociología de la Ciencia. Creo que ciertamente siente curiosidad e interés por el tema. Digamos que eso explica alrededor del 40 % del asunto. Pongamos otro 20% de deporte dialéctico, y un 30 % más de defensa como gato panza arriba de la posición de un matemático en activo que seguramente hace fantásticamente bien lo que tiene que hacer. ¿Y el 10% restante? Pues yo diría que se debe a la encomiable actitud de un amigo que se interesa por las cosas que me apasionan...
Pero vayamos al grano. El asunto empieza previsiblemente, con una sucinta explicación acerca del viaje de los piratas a Tenerife. Pasa  inmediatamente a los deberes  inacabados de Ric, que no ha leído más allá de la página 20 en el libro que le he pasado... ¡y eso que es de los mejores! Y después, no sé muy bien por qué, se enlaza con una observación, aparentemente inofensiva, en la que Ric me cuenta muy por encima la satisfacción estética que las matemáticas le proporcionan en determinadas ocasiones. Como le ocurrió, me dice, la semana pasada, al encontrar una forma "
sencilla, elegante, limpia" de demostrar no sé qué demonios, reduciendo la complejidad de una matriz intratable a una combinación de factores en los que los diferentes aspectos del problema quedaban separados en elementos independientes...
Es entonces  cuando definitivamente me despierto, como sacudido por un pinchazo en mis mismísimas posaderas, y me digo: ¡TATE! ¡Esto me suena! (Para más detalles, acúdase a El Tinglao "dudillas con efecto retardado"). Y al pobre Ric le suelto una parrafada como en mis mejores tiempos, desmontando sus aparentemente inocentes adjetivos, y sugiriéndole que detrás de todo ello late la celebérrima Reducción Ontológica de Martinson. No es broma. Lo que hace Fox Keller estudiando a Barbara McClintock se podría tal vez hacer también en un departamento de matemáticas. ¿O no? Ric al principio se resistía a admitir que las matemáticas tuvieran algo que ver con "lo real", que es en definitiva el mundo natural que estudian los biólogos o los físicos. Insiste persuasivamente en su idea de que las matemáticas son sólo un lenguaje formal, una especie de extensión de la lógica que conduce a determinadas conclusiones únicamente si aceptamos ciertas premisas axiomáticas. Pero luego me desvela que el fundamento de esta interpretación (el formalismo de Russell y Whitehead) ha sido duramente criticado desde dentro y desde fuera de las matemáticas.... ¿Y por qué? Precisamente por su carácter de reconstrucción racional a posteriori, muy en la línea Lakatosiana o Popperiana. Pues claro. Las cosas son mucho más pringosas cuando se miran de cerca, ¿no?
Ric, me encanta hablar contigo. ¿Cuándo cenamos de nuevo?

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